Turismo Cabo de Gata

Cabo de Gata, cuando no es verano – Galería reportaje por Hola!

AL FARO, EN BICI
En otoño e invierno, cuando en el resto de España llueve y nieva y es incómodo pedalear, es el momento de hacerlo en este parque natural almeriense, aprovechando que el sol luce aquí más de 300 días al año y que el termómetro no baja de 15 grados. Para montar en bici, es ideal la pista de tierra de ocho kilómetros que va de San José al cerro de la Vela Blanca, bordeando la costa más salvaje del parque, donde se localizan playas tan deslumbrantes como los Genoveses o Mónsul. En verano, pista y playas están hasta llenos de coches y de gente. Ahora no.

En ir al cerro de la Vela Blanca –un domo volcánico coronado por una atalaya del siglo XVIII, como la de Cala Higuera– y volver, hay que emplear una hora. Si se nos hace corto el recorrido, podemos alargarlo media hora bajando por carretera asfaltada hasta el faro del cabo de Gata. Varios negocios en San José alquilan bicicletas. Medialunaventura (medialunaventura.com) organiza también rutas guiadas en bici.

UNAS SALINAS MUY FLAMENCAS
A poniente del cabo que da nombre a la comarca, se encuentra La Almadraba de Monteleva, una población somnolienta, de aire africano, casi fantasmal, formada por casas de una simplicidad extrema, que fueron construidas en el siglo XIX para proporcionar vivienda a los trabajadores de las vecinas salinas. Hasta 5000 flamencos llegan a reunirse en este humedal de 400 hectáreas, que es uno de los enclaves que mejor gusto dejan a los visitantes del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Dejando a nuestras espaldas la blanca y escueta iglesia de 1907 –una de las imágenes más emblemáticas del parque–, avanzaremos en coche por una carretera rectilínea de más de cinco kilómetros que discurre entre las salinas y el mar. Deberemos parar en tres ocasiones porque, a mano derecha, en la orilla de las salinas, descubriremos otros tantos observatorios dispuestos para admirar el baile de los flamencos. Con unos prismáticos, disfrutaremos el doble. Ecoágata (ecoagata.es) organiza rutas por la zona de las salinas, guiadas por expertos en medio ambiente, que incluyen observación de aves.

AVENTURA EN KAYAK
Sencillas rutas guiadas en kayak de dos horas de duración visitando cuevas y calas recónditas las organiza Medialunaventura (medialunaventura.com). Rutas tan alucinantes como la que nos llevará desde La Fabriquilla hasta el faro del cabo de Gata, que se alza desde 1863 en el extremo suroriental de Almería y de España. Junto al faro, descubriremos el arrecife de las Sirenas, así llamado por las focas monje que lo frecuentaron hasta mediados del siglo XX. Y como una de aquellas disfrutaremos culebreando con los kayaks entre los escollos e islotes del arrecife volcánico, como en un archipiélago en miniatura.

Otra ruta en kayak, fácil y apetecible, es la que va desde la población de San José hasta Cala Tomate, una ensenada solitaria y pedregosa que se esconde tras la punta de los Frailes, al pie del cerro del Fraile, un antiguo volcán de 493 metros de altura, donde, si el tiempo lo permite, nadaremos y haremos snorkel rodeados de sargos, pargos, lubinas, salemas y tapaculos, que aquello parece una lonja bien surtida. De camino pasaremos por Cala Higuera, que preside una atalaya del siglo XVIII, y, poco más adelante, encontraremos una gruta de unos 15 metros de profundidad llena de coral anaranjado y aguas templadas.

fuente:revistaHOLA-andréscampos

https://en.wikipedia.org/wiki/%C2%A1Hola!

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