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Ruta monumental por Almería capital: Historia y secretos entre sus monumentos principales.

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Almería, la ciudad del sol y del mar,  es mucho más que un destino de playas espectaculares. Su capital es un cruce de caminos donde las culturas árabe, cristiana y contemporánea han dejado una huella monumental. Recorrer sus principales edificios es realizar un viaje fascinante por mil años de historia. ¿Te atreves a descubrir los secretos que esconden sus piedras?

I. El gigante musulmán: La alcazaba y murallas de jairán.

La alcazaba de Almería no es solo un castillo, es el complejo monumental musulmán más grande de España después de la Alhambra de Granada. Erigida en el siglo X por el califa Abd al-Rahmán III, su propósito no fue inicialmente ser un palacio, sino una poderosa fortaleza militar para proteger el puerto, entonces vital para el comercio de la seda y el mármol.

El secreto: Observa detenidamente sus muros. Verás que, a diferencia de otros alcázares andaluces, la Alcazaba tiene una marcada vocación defensiva, reflejando su origen como una base estratégica. Además, el tercer recinto fue añadido por los Reyes Católicos tras la Reconquista y se diferencia del resto por la cantería cristiana, mostrando el dramático cambio de poder que sufrió la ciudad. Es un testigo mudo de un devastador terremoto en 1522 que obligó a una gran reconstrucción.

II. La fortaleza de Dios: La catedral de la encarnación.

Almería posee una de las catedrales más singulares de España. Construida en el siglo XVI, la Catedral de la Encarnación fue concebida, desde el principio, como una Catedral-Fortaleza. Esta necesidad de defensa se debió a los constantes ataques de piratas berberiscos que azotaban la costa tras la Reconquista.

El secreto: Fíjate en sus gruesos muros, en sus torreones con almenas y en las pocas ventanas. Estos elementos defensivos, inusuales en un templo religioso, son su rasgo distintivo. La puerta principal es una obra maestra renacentista con influencias del Palacio de Carlos V en la Alhambra. Además, su arquitecto principal, Diego de Siloé, también trabajó en la Catedral de Granada, compartiendo así un linaje artístico monumental con la capital vecina.

III. El Símbolo de la Libertad: La Plaza Vieja y los Coloraos

El corazón político y social de la ciudad es la plaza de la Constitución, popularmente conocida como la plaza vieja. Este espacio fue en la época árabe el bullicioso zoco de la medina. Hoy está presidida por el edificio del Ayuntamiento.

El secreto: En el centro de la plaza se levanta el monumento a los mártires de la libertad o, como se le conoce popularmente, El Pingurucho. Este obelisco de mármol de Macael conmemora a Los Coloraos, un grupo de liberales fusilados en 1824 por oponerse al absolutismo de Fernando VII. Su apodo viene de los uniformes rojos (colorados) que vestían, un símbolo trágico y heroico de la lucha por las libertades.

IV. La memoria subterránea: Los refugios de la Guerra Civil.

Un monumento esencial, pero invisible a simple vista, son los refugios de la Guerra Civil. Construidos por el arquitecto Guillermo Langle entre 1937 y 1938, esta red de túneles bajo el subsuelo de la ciudad salvó miles de vidas durante los bombardeos.

El secreto: Con casi 4,5 kilómetros de longitud y capacidad para albergar a más de 25.000 personas, los refugios contaban con una despensa, un quirófano e incluso un pequeño depósito de cadáveres. Hoy, el tramo visitable en la puerta purchena es una experiencia inmersiva que permite palpar la dureza y la capacidad de resistencia de la sociedad almeriense.

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