Un recorrido entre casas blancas, playas volcánicas, dunas fósiles y miradores para descubrir una de las zonas más singulares del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
La Isleta del Moro: tradición marinera y vistas al Mediterráneo.
La Isleta del Moro conserva el ambiente de un pequeño núcleo pesquero, con casas blancas junto al mar y embarcaciones en su fondeadero natural. Pasear por sus calles y acercarse a la orilla permite apreciar la estrecha relación del pueblo con la pesca, una tradición que todavía forma parte de su identidad. Para completar la visita, una opción muy recomendable es sentarse en una terraza y probar pescado de la zona.
Desde el mirador de La Isleta del Moro se contemplan el islote que da nombre al lugar, el perfil del pueblo y las formaciones volcánicas del entorno. Es un buen punto para detenerse, hacer fotografías y observar el paisaje marino.
Playas para disfrutar del entorno. Cerca de La Isleta se encuentran la playa del Peñón Blanco y la Cala de los Toros. La primera debe su nombre a una roca clara situada en el mar; la segunda ofrece un entorno más recogido y rocoso. Como en otras playas del parque, conviene consultar las condiciones del mar y respetar las indicaciones de acceso y conservación.
En Los Escullos destacan las playas del Arco y del Esparto, rodeadas por dunas y relieves de aspecto singular. Turismo Níjar indica que estas playas no cuentan con servicios propios, aunque hay restaurantes próximos y zona para estacionar. Es aconsejable llevar agua, protección solar y todo lo necesario para pasar unas horas en la costa.
La duna fósil y la castillode San Felipe.
Junto a la playa del Arco se puede observar una formación geológica muy característica: una antigua duna fósil de origen marino, formada por calizas compactadas y restos de organismos marinos. Cerca se encuentra la castillo de San Felipe, fortificación levantada en 1771 para vigilar y defender este tramo del litoral y rehabilitada en 1991.
El paisaje es frágil. Para ayudar a conservarlo, es importante caminar por los senderos, evitar subirse a las formaciones fósiles y no dejar residuos.
Una ruta costera entre Los Escullos y La Isleta. El sendero señalizado S07, Los Escullos–La Isleta del Moro, permite enlazar ambos lugares caminando junto al mar. El recorrido es lineal, tiene 1,6 kilómetros y una duración estimada de unos 40 minutos, con dificultad baja. Comienza en la playa del Arco y termina en el mirador de La Isleta, pasando por tramos de costa, relieves erosionados y vistas de las praderas de posidonia. Si se realiza ida y vuelta por el mismo camino, hay que contar con más tiempo.
Aunque la ruta es corta, conviene llevar calzado adecuado y agua. En las horas de más calor, especialmente en verano, es preferible caminar temprano o al final de la tarde y protegerse del sol. Una buena forma de organizar la visita es comenzar por Los Escullos, acercarse a la castillo de San Felipe y contemplar la duna fósil. Después, se puede recorrer el sendero hacia La Isleta del Moro, comer en el pueblo y terminar la jornada en la playa o visitando el mirador. Si queda tiempo, el mirador de La Amatista, situado en la carretera hacia Rodalquilar, ofrece otra panorámica de la costa y del paisaje volcánico.
La Isleta del Moro y Los Escullos permiten descubrir Cabo de Gata desde distintas perspectivas: la vida marinera, la geología, el patrimonio y el paseo junto al Mediterráneo. Una escapada perfecta para disfrutar sin prisas y conocer un litoral que merece ser visitado con respeto. Para quienes quieran pasar varios días en la zona, el Camping Los Escullos–Complejo Turístico Cabo de Gata ofrece una base para descubrir el parque natural, a aproximadamente un kilómetro de la playa del Arco y entre San José y Rodalquilar. Cuenta con distintas opciones de alojamiento, desde parcelas hasta bungalós, alojamientos móviles y tiendas tipo glamping, además de piscina, restaurante, supermercado e instalaciones deportivas; conviene consultar directamente con el camping la disponibilidad y los servicios abiertos en cada temporada.